domingo, 9 de diciembre de 2007

¡Aleluya, hermanos!

Haciendo repaso de las cosas que me haya podido ir dejando, La Presi confirma que he olvidado narrar nuestra aventura espiritual / experiencia religiosa en Harlem, el barrio afroamericano por excelencia sito al norte de Manhattan.

Harlem es como el ACTUR, pero con gente de color: Todo calles alargadas y en las esquinas gente sentada o hablando. No sé si ya lo he dicho en algún otro sitio, pero si entrar en Salamanca es como retroceder a la España de hace un siglo, pasear por Harlem es como entrar en el plató de rodaje de "El Principe de Bel Air conoce a Bill Cosby". Yo pensaba que en las series con esos gestos y esa forma de moverse y de hablar sobreactuaban pero no, es la pura realidad.
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Y que nadie me hable de la influencia de la tele, que aquí todos hemos visto los Simpsons y nadie va por la calle con un color amarillo hepático y diciendo "hola holita". Aunque si que hay gente que suda verde, como Kang y Kodos.
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Saliendo del metro, nos dimos con el santo de cara (lo normal, dada nuestra búsqueda) y escuchamos una musiquilla que provenía de un edificio donde ponía "Iglesia de los Hermanos de Zion - Visitantes bienvenidos" (en inglés, claro).
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Una anciana trataba de abrir la puerta con ciertas dificultades, y como a quién se lo ponen a huevo (to put in an egg distance) nos lanzamos a sujetarle la puerta (y a ver que había en el interior). Al asomar nuestra cabecita nos dimos de bruces con el pecho de un enorme negro que hacía las veces de portero y que con una sonrisa nos invitó a pasar.
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Esta Iglesia era bastante austera, apenas cuatro paredes encaladas y un púlpito desde el que la reverenda Madre daba su arenga. Para pasar por auténticos nuyoricans y no quedar como verdaderos guiris, cual Bricomanía espiritual os doy unos Clericonsejos para cuando vayais a una misa gospel:
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1. - Sed empáticos: Si durante el discurso de la reverenda escuchais la palabra God o algo que se le parezca (good, nod...) debeis asentir con convicción. No viene mal esa sonrisa de complicidad a lo no sabes bien la razón que tienes, macho que tan bien ponemos los españoles cuando no nos estamos enterando de nada pero no queremos que se sepa.
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2. - No trateis de ser afroamericanos: Se puede hablar. Se pueden dar palmas al ritmo del coro. Pero si oís a los habituales gritar "Oh yesss!", "Yeessss MyLord!" moviendo la mano de izquierda a derecha en perfecta sincronía con la cabeza que se mueve de derecha a izquierda o veis al monaguillo salir corriendo por la banda de la Iglesia en un éxtasis religioso (no, no es que esté calentando para sustituir a la Reverenda en el segundo tiempo)...
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... No trateis de hacerlo, no os saldrá (es como eso de darse golpes verticalmente con una mano en la cabeza mientras con la otra haceis giros sobre vuestra tripa).
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3. - El segurata de la puerta siempre tiene razón: Os acompañará hasta el sitio donde debeis sentaros, la zona llamada the tourist herd. No está bien visto que señaleis otro sitio que os guste más o que tenga mejor visibilidad. Esto NO es un McDonalds.
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4. - Tomar la comunión no es obligatorio: El amable guardaespaldas con su sonrisa Profident te invitará a tomar la comunión en perfecto inglés (Do you want Do you want Do you reallyreally want?) y acompañado con amables gestos de sus manos como mazas. Aunque tú estés dividido entre tus instintos de supervivencia y tu pensamiento izquierdoso del rollo "nocomulgoencasacomoparahacerloaquí" y pese a parecer una trampa, tu respuesta es realmente libre.
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5. - Al final de la misa, secaos el sudor de las manos: Lo digo porque en mi caso, al final de la ceremonia todo el mundo se coge de las manos y mientras las van alzando hacia el cielo dicen: "Aaaaaaameeeeen" en tono como de final de "Sister Act II". Yo me quedé sorprendido cuando una amable señora (a la que llamaremos Harriet Winslow) me cogió de las mano para ese climax final.
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Por si alguien piensa en como me he pasado con lo de Harriet, que os quede claro que esa señora estará ahora en su casa contando a sus nietos la historia de como le cogió la mano a uno que parecía Roberto Gomez Bolanos, que estas historias son como los chistes de hombres y mujeres, que son reversibles.
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6. - No grabeis la ceremonia: Sé que resulta difícil resistirse, pero es un momento que hay que respetar y no queda bonito sacar la cámara. Si lo haceis, por lo menos quitad el flash. En resumen, que no hagais como nosotros.

Total, una experiencia altamente recomendable. Creo que el estilo de una misa Gospel tiene claros contrastes con el estilo católico español (la media, obviously, ya que hay de todo at the Lord vinegar) e incluso, si lo pienso con detalle, casi me gusta más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Harlem es como el ACTUR, pero con gente de color: FALSO.

Chere es un poco de color (tostado) y no para de gesticular mientras habla.



Impagable documento.