martes, 13 de noviembre de 2007

Agradecidaaa y emocionadaaaa...

Se nos acababan los días como se me acaban los puntos del carnet, y todavía no habiamos realizado dos de nuestros objetivos nuyoricans, a saber:

a) Comer en un Dunkin Donuts

b) Ver un musical en Broadway

Tras un desayuno americano, de nuevo nos lanzamos a la calle en busca de las cabinas de TKTS (http://www.tkts.com/) que son los encargados de vender los sobrantes de localidades de Broadway (hacen lo mismo en London) a unos descuentos de hasta el 50%. Una está al ladito de Times Square (Duffy Square) y la otra en el puerto, en Lower Manhattan.

Puesto que la primera nos caía más cerca fuimos para allá, y tras varias vueltas en redondo a las manzanas adyacentes divisamos en la lontananza el mogollón de personas arracimadas en torno a la cabina.

El espíritu americano se perfila en la estampa que rodea la cabina: Además de poder escuchar todos los acentos del mundo mundial, podreis encontrar alegres señoritas o caballeros que tratan de convencerte de comprar la entrada a un espectaculo determinado y a quienes puedes preguntar de qué va (di algo como guatisabaut. Lo fundamental es encogerse de hombros, levantar las manos hacia arriba agitándolas como pajarito y fruncir el ceño, la nariz y la boca), porque es mejor que los otros (güiisbeder, con el mismo movimiento de antes pero añadiendo luego el dedito gordo levantado hacia arriba) y tarareando incluso las alegres tonadillas de la obra (nanannieroniero y otras).

Nos decidimos por Curtains, una comedia en la que sale David Hyde Pierce (Niles, en Frasier). Como truco, os advierto que en la taquilla deben pedirse entradas para la obra SIN pronunciar las vocales.

Por ejemplo tú haces fila y se reconoce a la legua que eres de fuera porque vas pronunciando por lo bajini para el cuello de tu camisa la frase que quieres decir (plismistertutiquetforcurtains, plismistertutiquesforcurtains). Te toca. Llamas la atención del vendedor con un "Plis, mister". Se gira la mujer de dentro, que te mira cabreada. Tu guión mental se rompe porque solo te sale pedir perdón (por supuesto en francés o en español ya que la neurona que sabía inglés ha caído fulminada por la tensión). Finalmente te lanzas y pides dos tiquets (levantando dos deditos) para "Curtains".

Mal.

La señora te va a mirar a través del cristal como si fueses el pez luna del Acuario de Barcelona (a estas alturas tu cara debería ser parecida). OJO: De NADA va a servir que trates de señalar el cartel de la obra que deseas ver porque los carteles están a una distancia que te obliga a apartarte de la fila y perder el puesto en ella. Por tanto, tienes dos opciones:

Opción 1) Salir de la fila, ir al cartel, arrancar un pedazo más o menos grande (yo recomiendo un mínimo del 80%) envolverte con él, regresar a la fila, rehacer la fila y poner el cartel sobre el cristal de la cabina en plan "este es mi water, este es mi culo y ese es el papel higiénico que quiero".

Si sigues esta opción, las probabilidades de que las entradas se hayan agotado cuando llegues a cabina por segunda vez son iguales a la cantidad de cartel arrancado.

Opción 2) Decir la obra sin vocales: Crtns, plis! Parece imposible, pero por arte de birlibirloque la cara al otro lado del cristal se transformará y te ofrecera las entradas adecuadas. Si además logras alzar una ceja como Sobera, el efecto se dobla. Es una habilidad que conviene practicar.

Los Roros recomiendan con efusividad las obras de Broadway. Hay que saber inglés a no ser que tengas la suerte de coincidir con alguna obra en los teatros menores (off off Broadway) que sea en castellano. Recordad que la población latina es de un 25%.
En concreto, Crtns parodia las historias de asesinatos con un tono muy ácido (supongo, ya que la gente se reía mucho). A mí me resultó muy gratificante ya que de vez en cuando oía "house", "cat" o similar y entonces aprovechaba para decirle a La Presi que estaban hablando de una casa o de un gato.

Por Cthulú, mejor dejo de escribir y me voy a jugar al English Training en la DS.

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